La incrustación dental es una de las opciones de restauración más duraderas y resistentes que existe en odontología conservadora. Sin embargo, muchos pacientes no la conocen y, cuando tienen una caries grande o un empaste que ha fallado, asumen que la única alternativa es volver a poner un empaste igual. En muchos casos hay una opción mejor.
En este artículo explicamos qué es exactamente una incrustación dental, cuándo es la opción más adecuada y en qué se diferencia del empaste convencional.
Qué es una incrustación dental
Una incrustación dental es una pieza de restauración fabricada fuera de la boca, en laboratorio, que se adapta con precisión al hueco dejado por una caries o por un empaste antiguo que ha fracasado. A diferencia del empaste, que se modela directamente sobre el diente con resina blanda que luego se endurece, la incrustación dental se fabrica con el molde exacto del diente y se cementa como una pieza única.
Hay dos tipos principales según la extensión de la restauración:
Inlay: ocupa solo la parte interior de la corona del diente, entre las cúspides (los bordes salientes). Es el tipo más pequeño.
Onlay: además de la zona interior, cubre una o varias cúspides del diente. Se usa cuando la destrucción es mayor y se necesita proteger más superficie. A veces se denomina inlay de cobertura parcial.
Los materiales más habituales son la cerámica, muy estética y resistente, el composite de laboratorio, más económico, y, en casos muy concretos, el oro, con máxima durabilidad pero poco usado hoy por razones estéticas.
En qué se diferencia la incrustación dental de un empaste
Esta es la pregunta clave. La diferencia no es solo de material sino de fabricación y de ajuste.
Un empaste dental se hace en la misma visita: el dentista elimina la caries, prepara el diente y rellena el hueco con resina composite que modela a mano y endurece con luz. Es rápido y funciona bien en caries pequeñas o medianas.
La incrustación dental, en cambio, se fabrica en laboratorio a partir de un molde del diente (o de un escáner digital). Eso permite que el ajuste sea milimétrico, la superficie perfectamente pulida y el material mucho más compacto y resistente que el composite colocado a mano.
Las ventajas concretas frente al empaste en casos de destrucción amplia son estas:
Mejor resistencia a la masticación y menor riesgo de fractura
Ajuste más preciso en los puntos de contacto con los dientes vecinos
Superficie más lisa que acumula menos placa bacteriana
Mayor durabilidad a largo plazo, especialmente en muelas posteriores con mucha carga masticatoria
Menor contracción del material al fraguar, lo que reduce el riesgo de microfiltración
El empaste convencional sigue siendo la opción correcta para la mayoría de caries. Esta restauración tiene sentido cuando la destrucción es importante y se quiere una solución más sólida y duradera.
Cuándo se recomienda una incrustación dental
El dentista la propone en situaciones como estas:
Caries grandes. Cuando la caries dental ha destruido una parte significativa de la corona del diente pero no ha llegado al nervio. Si la caries es tan extensa que el composite no tendría suficiente soporte, la incrustación dental ofrece mayor estabilidad.
Empaste antiguo que ha fracasado varias veces. Cuando un diente ya lleva dos o tres empastes que se han roto o caído, puede ser la solución más definitiva. El motivo del fallo recurrente suele ser que el diente tiene muy poca estructura sana para sostener un empaste convencional.
Diente con cúspides debilitadas. Si las cúspides del diente están muy debilitadas por una caries extensa o por un empaste grande previo, un onlay puede cubrirlas y protegerlas de futuras fracturas. Esto es especialmente relevante en las muelas, que soportan la mayor carga al masticar.
Zona de alta carga masticatoria. Las muelas del fondo reciben mucha más presión que los dientes anteriores. Una restauración de cerámica en esa zona aguanta mejor las fuerzas repetidas de la masticación que un empaste de composite.
Preferencia por mayor durabilidad y estética. La cerámica tiene un acabado muy natural y mantiene su color y brillo mucho más tiempo que el composite. Para quien prioriza la durabilidad estética, merece considerarse.
Cómo se coloca una incrustación dental paso a paso
El proceso requiere dos visitas, a diferencia del empaste que se hace en una sola:
Primera visita:
El dentista elimina la caries y prepara el diente, retirando también los restos de material antiguo si había un empaste previo. Se toman medidas del diente con un escáner digital o con una impresión convencional. Se coloca una restauración temporal que protege el diente mientras la pieza se fabrica en el laboratorio. Este proceso dura entre una y dos semanas.
Segunda visita:
Se retira la restauración temporal, se prueba la pieza sobre el diente para verificar el ajuste, la mordida y el aspecto estético. Se cementa definitivamente con un adhesivo de alta resistencia y se ajustan los contactos de mordida. Todo el procedimiento se hace con anestesia local, sin dolor durante la intervención.
Cuánto dura una incrustación dental
Una incrustación dental bien colocada puede durar entre quince y veinte años, a veces más. La cerámica es especialmente resistente al desgaste y al cambio de color con el tiempo.
Los factores que más influyen en la durabilidad son la higiene diaria, evitar hábitos que dañen el diente (morder cosas muy duras, rechinar los dientes) y las revisiones dentales periódicas para detectar cualquier problema a tiempo.
Si hay bruxismo, se recomienda usar una férula de descarga por la noche para protegerla junto al resto de los dientes.
Incrustación dental o corona: cuándo se usa cada una
Hay pacientes que preguntan la diferencia entre la incrustación dental y la corona. La distinción es sencilla: la incrustación dental restaura solo una parte del diente y conserva la estructura sana restante. La corona cubre toda la superficie visible del diente, desde la encía hacia arriba.
La corona está indicada cuando la destrucción del diente es tan grande que ya no queda suficiente estructura para una incrustación, cuando el diente ha necesitado una endodoncia y necesita protección completa, o cuando se quiere cambiar el aspecto de toda la corona.
Esta restauración siempre conserva más tejido dental sano que una corona. Eso es una ventaja desde el punto de vista de la odontología conservadora.
En nuestra clínica dental en Astigarraga
Si tienes una caries grande, un empaste que ha fallado varias veces o quieres saber si esta es la mejor opción para tu caso, cuéntanoslo en la consulta.
En nuestra clínica dental en Astigarraga, a diez minutos de Donostia, valoramos cada situación y te explicamos con claridad qué opciones tienes, qué incluye cada una y cuál se adapta mejor a lo que necesitas.
En verano los problemas dentales no desaparecen. Al contrario: la combinación de más comidas fuera de casa, bebidas frías, deportes de contacto y descuido de la higiene hace que agosto sea uno de los meses con más urgencias dentales del año.
El problema es que mucha gente no sabe si lo que tiene es una urgencia dental real o puede esperar a la vuelta de vacaciones. Esta guía te ayuda a distinguirlo, a saber qué hacer en los primeros minutos y a encontrar atención rápida en Astigarraga y los alrededores de Donostia.
¿Es una urgencia dental? Las señales que no debes ignorar
No todo dolor dental requiere atención inmediata, pero hay situaciones en las que esperar puede empeorar el problema de forma significativa. Estas son las señales que indican que necesitas llamar ese mismo día:
Dolor intenso o pulsátil que no cede con analgésicos habituales como el ibuprofeno
Hinchazón en la cara, la mejilla o el cuello, especialmente si crece con el tiempo
Fiebre acompañando a un dolor dental o a un bulto en la encía
Diente que se ha salido completamente por un golpe o accidente
Diente roto con bordes cortantes que lastiman la lengua o el interior de la mejilla
Sangrado que no para después de una extracción o traumatismo
Corona, puente o empaste caído que provoca dolor agudo o deja el nervio expuesto
Dificultad para abrir la boca, tragar o respirar: en este caso acude a urgencias del hospital, no solo al dentista
Si tienes alguna de estas señales, no esperes. Llámanos y te hacemos hueco.
Qué no son urgencias dentales y pueden esperar unos días
No todo es urgente. Estos casos pueden atenderse en una cita ordinaria sin riesgo:
Sensibilidad leve al frío o al calor sin dolor espontáneo
Corona o empaste caído sin dolor ni bordes cortantes
Encías que sangran puntualmente al cepillarse (sin dolor ni hinchazón)
Pequeño bulto en la encía que no duele ni crece
En todos estos casos, anota el problema y pide cita cuando puedas. Pero no lo dejes pasar más de dos o tres semanas.
Las urgencias dentales más frecuentes en verano
Absceso dental
Es una infección bacteriana que se forma en el interior del diente o en la encía. Se manifiesta como un bulto en la encía, a veces acompañado de dolor pulsátil, fiebre o mal sabor en la boca.
El absceso no se resuelve solo. El antibiótico puede aliviar temporalmente los síntomas, pero sin tratamiento dental la infección vuelve y puede extenderse. Si tienes hinchazón facial o fiebre, es urgente ese mismo día.
Diente roto o fracturado
Un golpe en la piscina, morder un hueso o un accidente de bicicleta pueden romper un diente de forma parcial o total. Lo que hay que hacer depende del tipo de fractura.
Si el diente se ha partido y quedan bordes afilados, guarda los fragmentos y llama a la clínica. Si el diente ha salido entero por un golpe, consérvalo en leche o bajo la lengua y acude en menos de una hora: en muchos casos se puede reimplantar.
Dolor de muelas intenso
Un dolor de muela que aparece de repente, no cede con analgésicos y empeora por la noche casi siempre indica que la pulpa del diente (el nervio) está afectada. Puede ser una caries muy avanzada o una fractura interna. Necesita valoración ese mismo día para evitar que la infección progrese.
Empaste o corona que se cae
Si la pieza cae y el diente queda sensible o con bordes que molestan, hay que verlo pronto. Si no hay dolor, puede esperar un par de días, pero no más: el diente queda sin protección y las bacterias pueden entrar con facilidad.
Qué hacer mientras esperas la cita
Hasta que puedas venir a la clínica, estas medidas ayudan a controlar los síntomas:
Para el dolor: puedes tomar analgésicos de venta libre siguiendo siempre las indicaciones del prospecto. No pongas ningún medicamento directamente sobre la encía: irrita el tejido sin aliviar el dolor.
Para la infección: enjuagues con agua templada y sal (una cucharadita por vaso) cada pocas horas. No reemplaza el tratamiento, pero reduce la carga bacteriana en la zona.
Para un diente caído por golpe: consérvalo en leche entera, en suero fisiológico o bajo la lengua. Nunca en agua sola. No lo limpies frotando. Acude en menos de una hora.
Para una corona o empaste caído: puedes usar cera dental de ortodoncia o un cemento temporal de farmacia para proteger el diente hasta la cita. No uses pegamento.
Atención de urgencias dentales en Astigarraga
En nuestra clínica dental en Astigarraga hacemos hueco para urgencias reales dentro de nuestro horario. Si tienes un problema que no puede esperar, llámanos antes de venir para que te preparemos la visita.
Si llamas fuera del horario y el problema no puede esperar, acude al servicio de urgencias del Hospital Universitario Donostia.
Cómo prevenir las urgencias dentales en verano
La mayoría de las urgencias de verano tienen algo en común: son problemas que existían antes y que el calor, el descuido o un golpe han agravado.
Una revisión antes de las vacaciones permite detectar caries avanzadas, empastes en mal estado o encías con infección latente antes de que se conviertan en un problema a mitad de agosto. Si llevas tiempo con encías inflamadas o que sangran, un dolor al morder que va y viene, o un bulto en la encía que ya llevas semanas ignorando, no lo dejes para septiembre.
La salud bucal en el embarazo es clave para ti y para tu bebé. El embarazo es una etapa en la que el cuerpo cambia mucho, y la boca no es una excepción. Los cambios hormonales que se producen durante la gestación afectan directamente a las encías, aumentan el riesgo de caries y pueden empeorar problemas bucales que antes no se notaban.
Muchas mujeres embarazadas evitan ir al dentista por miedo a que los tratamientos puedan afectar al bebé. Sin embargo, en la mayoría de los casos, este miedo no está justificado. De hecho, mantener una buena salud bucal durante el embarazo es importante tanto para la madre como para el desarrollo del bebé.
En nuestra clínica dental en Astigarraga, acompañamos a muchas pacientes a lo largo de su embarazo. En este artículo, explicamos qué cambios ocurren en la boca durante la gestación, qué problemas son más frecuentes y cómo cuidar la salud bucodental en esta etapa.
Por qué cambia la salud bucal en el embarazo
Durante el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona aumentan mucho. Estas hormonas afectan a los tejidos de las encías, que se vuelven más sensibles y reactivas ante la presencia de placa bacteriana. Esto no significa que el embarazo cause enfermedades bucales por sí solo, pero sí que hace que la boca sea más vulnerable. Una higiene que antes era suficiente puede dejar de serlo en esta etapa. Por eso es tan importante prestar atención a la salud bucal desde el primer trimestre y no esperar a que aparezcan molestias para actuar.
Problemas bucales más frecuentes en el embarazo
Gingivitis del embarazo: Es el problema más habitual. Las encías inflamadas sangran con facilidad al cepillarse y pueden volverse más sensibles al contacto. Puede aparecer ya en el primer trimestre y suele empeorar hacia el segundo.
Mayor riesgo de caries: Durante el embarazo, aumenta el riesgo de desarrollar caries dental por varios motivos, como los vómitos frecuentes en el primer trimestre, los antojos de alimentos dulces o ácidos y la acidez del entorno bucal.
Épulis del embarazo: En algunos casos, en las encías puede aparecer un pequeño bulto rojizo que sangra con facilidad. No es peligroso, pero sí incómodo. Suele desaparecer solo después del parto.
Erosión del esmalte por vómitos: Los vómitos repetidos exponen los dientes al ácido gástrico, lo que puede desgastar el esmalte con el tiempo. Si tienes náuseas frecuentes, es importante no cepillarte los dientes inmediatamente después de vomitar.
¿Se puede ir al dentista estando embarazada?
Sí, ir al dentista durante el embarazo es seguro y recomendable. De hecho, lo ideal es hacer una revisión al inicio del embarazo para detectar cualquier problema y tratarlo a tiempo. Dejar evolucionar una caries o una infección sin tratamiento puede tener consecuencias más graves que el propio tratamiento dental.
¿Cuál es el mejor momento para los tratamientos?
El segundo trimestre es el período más adecuado para realizar tratamientos dentales. El bebé ya ha superado la fase más delicada de desarrollo y la madre todavía puede estar cómoda en el sillón dental. En el primer trimestre, muchas pacientes prefieren limitar las visitas a revisiones y urgencias. En el tercer trimestre, estar tumbada durante mucho tiempo puede resultar incómodo y en algunos casos provocar mareos.
¿Es segura la anestesia local en el embarazo?
Sí, los anestésicos locales que se utilizan en odontología están considerados seguros durante el embarazo, siempre que los use un profesional y en las dosis adecuadas. No es necesario aguantar el dolor por miedo a la anestesia local.
¿Y las radiografías dentales?
Las radiografías dentales de diagnóstico, realizadas con protección adecuada, tienen una exposición a la radiación muy baja y están consideradas seguras. Dicho esto, durante el embarazo se evitan si no son estrictamente necesarias, especialmente en el primer trimestre.
Cómo cuidar la salud bucal durante el embarazo
Unos hábitos correctos durante los nueve meses pueden marcar una diferencia importante en la salud bucal de la madre y, por extensión, en la del bebé.
Mantén una higiene cuidadosa: El cepillado debe hacerse al menos dos veces al día, con una pasta con flúor y un cepillo de cabezal suave. El hilo dental es especialmente importante en esta etapa, ya que ayuda a eliminar la placa en las zonas entre los dientes donde las encías son más vulnerables.
Cuida la alimentación: Reduce el consumo de alimentos y bebidas azucaradas entre comidas. Los alimentos ricos en calcio contribuyen a mantener los dientes y los huesos en buen estado, tanto para ti como para el desarrollo del bebé.
Después de los vómitos, no te cepilles de inmediato: El ácido del vómito debilita el esmalte temporalmente. Enjuágate con agua, espera unos 30 minutos y cepíllate después.
Haz una revisión dental al inicio del embarazo: Visitar al dentista en el primer trimestre permite detectar caries, problemas de encías o cualquier otra situación que sea mejor tratar antes de que avance.
La salud bucal de la madre y el bebé están relacionadas. La salud bucal durante el embarazo no afecta solo a la madre. Varios estudios han encontrado una asociación entre la enfermedad periodontal no tratada y un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.
¿Cuándo acudir al dentista durante el embarazo?
Además de la revisión de inicio, hay situaciones en las que conviene no esperar:
Dolor dental o sensibilidad intensa al frío o al calor
Aparición de bultos, llagas o lesiones en la boca
Movilidad dental
Mal aliento persistente que no mejora con la higiene
Sensación de presión o molestia en alguna zona de la boca
En nuestra clínica dental en Astigarraga estamos acostumbradas a atender a pacientes embarazadas y adaptamos cada tratamiento a su situación y a su trimestre. Si tienes dudas o llevas tiempo sin ir al dentista, escríbenos y pide tu cita.
¿Te ha resultado útil este artículo? Puedes compartirlo con alguien que esté embarazada o que esté buscando información sobre cómo cuidar su boca durante la gestación. Y si tienes preguntas, escríbenos.
Notar un dolor agudo y repentino al tomar un helado, beber agua fría o incluso al respirar aire frío en invierno es algo muy habitual. A esta molestia se le llama sensibilidad dental. Aunque es muy frecuente, no hay que normalizarla ni ignorarla. En muchos casos, es una señal de que algo está pasando en el diente o en la encía.
En nuestra clínica dental en Astigarraga, atendemos con regularidad a pacientes que llevan tiempo aguantando ese dolor sin saber bien qué lo provoca. Este artículo explica las causas más habituales, cómo saber si tu caso necesita tratamiento y qué opciones existen para aliviar la sensibilidad de forma duradera.
¿Qué es la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental, también llamada hipersensibilidad dentinaria, es una respuesta dolorosa del diente ante ciertos estímulos: frío, calor, dulces, ácidos o incluso el roce del cepillo. El dolor suele ser breve pero intenso, y aparece de forma repentina.
Para entender por qué ocurre, conviene saber cómo está estructurado un diente. La capa exterior es el esmalte, que protege la parte visible. Debajo está la dentina, un tejido lleno de pequeños canales microscópicos que conectan con el nervio del diente. Cuando el esmalte se desgasta o la encía retrocede, esos canales quedan expuestos y los estímulos llegan directamente al nervio, generando esa sensación de dolor.
Causas más frecuentes de la sensibilidad dental
Desgaste del esmalte: El esmalte puede desgastarse por muchos motivos, como el consumo habitual de alimentos y bebidas ácidas (refrescos, zumos de fruta, vinagre), el bruxismo o apretamiento dental, o simplemente el paso del tiempo.
Recesión de encías: Cuando las encías retroceden, la raíz del diente queda al descubierto. La raíz no está cubierta por esmalte, sino por cemento dental, un tejido mucho más permeable.
Caries: Una caries dental que no se trata puede avanzar hasta alcanzar la dentina.
Empastes o coronas en mal estado: Un empaste antiguo o deteriorado puede dejar la dentina parcialmente expuesta.
Blanqueamientos dentales: El blanqueamiento dental, especialmente si se hace de forma repetida o sin supervisión profesional, puede provocar sensibilidad temporal.
Cepillado agresivo: Cepillarse con demasiada fuerza o con un cepillo de dureza inadecuada puede desgastar el esmalte y retraer la encía.
¿Cómo saber si tengo sensibilidad dental o es otro problema?
La sensibilidad dental se distingue de otros tipos de dolor dental porque:
Aparece y desaparece con rapidez (segundos)
Se activa ante un estímulo concreto: frío, calor, dulce o ácido
Afecta a uno o varios dientes, no a toda la boca
Si el dolor es constante, pulsátil o aparece espontáneamente sin ningún estímulo, puede ser señal de una infección, una pulpitis o un problema que requiere tratamiento más urgente.
Tratamiento de la sensibilidad dental
El tratamiento depende de la causa. Por eso es fundamental hacer una exploración en consulta antes de tomar ninguna decisión.
Barnices y tratamientos de fluoruro: En casos de sensibilidad leve o moderada, el dentista puede aplicar barnices de flúor o agentes desensibilizantes directamente sobre los dientes afectados.
Pastas dentales para dientes sensibles: Existen pastas específicas con nitrato de potasio o fluoruro estañoso que, usadas de forma continuada, pueden aliviar la sensibilidad.
Restauraciones o reconstrucciones: Si el problema es un empaste deteriorado, una caries o una zona con desgaste pronunciado, el tratamiento es restaurar la pieza para proteger la dentina expuesta.
Tratamiento periodontal: Si la sensibilidad viene de una recesión gingival provocada por periodontitis o gingivitis, hay que tratar primero la enfermedad de las encías.
Consejos para reducir la sensibilidad en casa
Mientras esperas tu cita o como complemento al tratamiento, estas medidas pueden ayudar:
Utiliza una pasta dentífrica específica para dientes sensibles
Cepíllate con un cepillo de cabezal suave y técnica suave
Evita los alimentos y bebidas muy ácidos entre comidas
No tomes bebidas muy frías o muy calientes si notas molestias
Respira por la nariz en días de frío intenso
¿Cuándo acudir al dentista por sensibilidad?
Aunque la sensibilidad dental a veces se tolera durante meses, hay situaciones en las que conviene no demorar la consulta:
El dolor es intenso o dura más de unos segundos
Afecta a varios dientes a la vez
Ha aparecido de forma repentina sin causa aparente
Va acompañada de inflamación de encías o mal aliento
No mejora con una pasta para dientes sensibles tras varias semanas
En nuestra clínica dental en Astigarraga podemos hacer un diagnóstico completo y orientarte hacia el tratamiento más adecuado para tu caso. Si tienes sensibilidad dental o cualquier otra molestia, contacta con nosotros y pide tu cita.
¿Te ha resultado útil este artículo? Puedes compartirlo con alguien que lleve tiempo aguantando ese dolor con el frío o el calor. Y si tienes preguntas, escríbenos.
El mal aliento, también conocido como halitosis, es un problema más común de lo que parece. Muchas personas se preguntan cuál es la causa del mal aliento y por qué persiste incluso después de cepillarse los dientes.
Aunque a veces se asocia con problemas digestivos, la realidad es que en la mayoría de los casos el origen está en la boca. Detectar la causa es clave para eliminarlo de forma definitiva.
En este artículo te explicamos por qué aparece el mal aliento, cuáles son sus causas más frecuentes y cómo eliminarlo desde la odontología.
¿Qué es el mal aliento o halitosis?
El mal aliento es un olor desagradable que se produce al respirar o hablar. Puede aparecer de forma puntual (por ejemplo, al despertarse) o convertirse en un problema persistente.
Cuando el mal aliento es constante, suele estar relacionado con un problema bucodental que necesita tratamiento.
Causa del mal aliento: el origen está en la boca
La principal causa del mal aliento está en la actividad de las bacterias presentes en la boca. Estas bacterias descomponen restos de alimentos y liberan compuestos que generan mal olor.
En la mayoría de los casos, el problema está relacionado con:
acumulación de placa bacteriana
falta de higiene bucodental
problemas en encías o dientes
Por eso, aunque los chicles o enjuagues puedan disimular el olor, no solucionan la causa del mal aliento.
Principales causas del mal aliento en la boca
Mala higiene bucodental
Una higiene insuficiente permite que se acumulen restos de comida y bacterias entre los dientes y encías.
El sarro es placa bacteriana endurecida que no se elimina con el cepillado normal. Es un foco constante de bacterias que puede provocar mal aliento persistente.
Enfermedad de las encías (gingivitis y periodontitis)
Las caries generan acumulación de bacterias y restos en el interior del diente, lo que produce mal olor.
Bacterias en la lengua
La lengua, especialmente en su parte posterior, acumula gran cantidad de bacterias. Si no se limpia correctamente, puede convertirse en una de las principales causas del mal aliento.
Hábitos que empeoran el mal aliento
Además de las causas dentales, existen hábitos que favorecen la aparición del mal aliento:
no cepillarse correctamente
no limpiar la lengua
fumar
beber poco agua
consumir ciertos alimentos como ajo, cebolla o café
Estos factores no suelen ser la causa principal, pero sí empeoran el problema.
Causa del mal aliento que no es dental
En algunos casos, el mal aliento puede tener un origen no relacionado directamente con la boca, como:
problemas digestivos
infecciones respiratorias
Sin embargo, estos casos son menos frecuentes. La mayoría de las veces el origen es bucodental.
Cómo saber si tu mal aliento es por un problema dental
Existen señales que pueden indicar que el origen está en la boca:
encías inflamadas o sangrantes
acumulación visible de sarro
lengua blanquecina
sabor desagradable constante
sensibilidad o dolor dental
Si presentas estos síntomas, lo más recomendable es realizar una revisión.
Cómo eliminar el mal aliento desde la odontología
Eliminar el mal aliento de forma definitiva no consiste en disimularlo, sino en identificar y tratar la causa que lo provoca. En la mayoría de los casos, esta causa es bucodental, por lo que el tratamiento debe centrarse en mejorar la salud de la boca.
Dependiendo del origen, el dentista recomendará diferentes soluciones.
Higiene bucodental correcta
El primer paso para eliminar el mal aliento es mejorar la higiene diaria. Muchas veces el problema está en una limpieza insuficiente o mal realizada.
Una rutina adecuada debe incluir:
cepillado de dientes al menos dos veces al día
uso de hilo dental para eliminar restos entre los dientes
limpieza de la lengua, donde se acumulan muchas bacterias
uso de colutorios específicos si el dentista lo recomienda
La limpieza de la lengua es especialmente importante, ya que es uno de los principales focos de bacterias responsables del mal olor.
Limpieza dental profesional
Cuando hay acumulación de placa o sarro, el cepillado en casa no es suficiente. En estos casos, es necesario realizar una limpieza dental profesional en clínica.
Durante este tratamiento se eliminan:
depósitos de sarro
placa bacteriana acumulada
bacterias en zonas de difícil acceso
Esto no solo mejora el aliento, sino que también previene enfermedades de las encías.
Este es uno de los tratamientos más habituales cuando el mal aliento es persistente.
Tratamiento de encías (gingivitis y periodontitis)
Si el mal aliento está causado por una enfermedad de las encías, es necesario tratarla de forma específica.
En casos leves (gingivitis), el tratamiento suele incluir:
limpieza profesional
mejora de la higiene en casa
seguimiento clínico
En casos más avanzados (periodontitis), puede ser necesario realizar:
limpiezas profundas bajo la encía
raspados y alisados radiculares
mantenimiento periodontal periódico
Las enfermedades de las encías son una de las causas más frecuentes del mal aliento crónico, por lo que su tratamiento es clave.
Tratamiento de caries e infecciones
Las caries y las infecciones dentales generan acumulación de bacterias en el interior del diente, lo que produce mal olor constante.
En estos casos, el tratamiento dependerá del estado del diente:
empaste dental si la caries es leve
endodoncia si la infección ha llegado al nervio
tratamiento de infecciones o abscesos
Eliminar la infección es fundamental para acabar con el mal aliento en estos casos.
Tratamiento de la sequedad bucal
La saliva tiene una función muy importante: limpiar la boca de forma natural y controlar las bacterias.
Cuando hay falta de saliva (boca seca), aumenta el riesgo de mal aliento.
El tratamiento puede incluir:
recomendaciones para aumentar la hidratación
cambios en hábitos diarios
productos específicos que estimulan la saliva
Control y seguimiento profesional
En muchos casos, el mal aliento no se soluciona con una sola visita. Es importante realizar un seguimiento para asegurarse de que la causa ha desaparecido y evitar que el problema vuelva a aparecer.
El dentista puede recomendar:
revisiones periódicas
limpiezas de mantenimiento
ajustes en la higiene diaria
Tratamiento del mal aliento en Astigarraga
En nuestra clínica dental en Astigarraga realizamos un diagnóstico completo para identificar la causa del mal aliento y aplicar el tratamiento adecuado.
Cada caso es diferente, por lo que es importante realizar una valoración personalizada.
Si tienes mal aliento persistente, podemos ayudarte a encontrar la causa y solucionarlo.
Las encías inflamadas son un problema bucodental muy común. Muchas personas notan que sus encías están rojas, sensibles o sangran al cepillarse, pero no siempre le dan la importancia que merece. Sin embargo, la inflamación de encías suele ser una señal de que existe algún problema en la salud bucodental que debe tratarse.
Buscar en internet encías inflamadas qué hacer es una reacción habitual cuando aparecen molestias, pero es importante entender qué está provocando la inflamación de encías para evitar que el problema avance.
En este artículo te explicamos por qué se inflaman las encías, cuáles son los síntomas más frecuentes y qué tratamientos pueden ayudar a recuperar la salud de la boca.
Por qué se inflaman las encías
La inflamación de encías suele aparecer cuando las bacterias se acumulan alrededor de los dientes y provocan irritación en los tejidos.
Las causas más frecuentes de las encías inflamadas son las siguientes.
Acumulación de placa bacteriana
La causa principal de la inflamación de encías es la acumulación de placa bacteriana. Cuando no se eliminan correctamente los restos de comida y bacterias mediante el cepillado y el hilo dental, la placa se deposita alrededor del diente y provoca irritación en la encía.
Una de las principales causas de las encías inflamadas es la acumulación de sarro dental, que favorece la proliferación de bacterias alrededor de los dientes.
Gingivitis
La gingivitis es la forma más común de enfermedad de las encías. Se caracteriza por encías rojas, inflamadas y con sangrado frecuente durante el cepillado.
Aunque en sus fases iniciales es reversible, si la inflamación no se trata a tiempo puede aumentar el riesgo de desarrollar caries dental o enfermedad periodontal.
Periodontitis
Cuando la gingivitis avanza sin tratamiento puede transformarse en periodontitis, una infección más grave que afecta a los tejidos que sostienen el diente.
En esta fase pueden aparecer síntomas como movilidad dental, retracción de las encías o incluso pérdida de piezas dentales.
Cambios hormonales
Los cambios hormonales también pueden provocar inflamación de encías. Es habitual durante el embarazo, la pubertad o la menopausia, ya que las hormonas pueden aumentar la sensibilidad de las encías frente a las bacterias.
Factores externos
Existen otros factores que pueden favorecer la inflamación de encías, como:
tabaquismo
estrés
una higiene oral deficiente
algunos medicamentos
enfermedades sistémicas como la diabetes
Síntomas de encías inflamadas
Los síntomas pueden variar según la gravedad del problema, pero los más comunes incluyen:
encías rojas o hinchadas
sangrado al cepillarse o usar hilo dental
sensibilidad en las encías
mal aliento persistente
retracción de las encías
dolor o molestias al masticar
En algunos casos la inflamación puede aparecer sin dolor, lo que hace que muchas personas no acudan al dentista hasta que el problema está más avanzado.
Encías inflamadas: qué hacer para mejorar
Cuando aparecen encías inflamadas es importante actuar cuanto antes para evitar que la inflamación de encías empeore.
Mejorar la higiene bucodental
Una correcta higiene oral es fundamental para reducir la inflamación. Se recomienda:
cepillarse los dientes al menos dos veces al día
usar hilo dental diariamente
utilizar un colutorio recomendado por el dentista
Una higiene adecuada ayuda a eliminar las bacterias que provocan la inflamación.
Realizar una limpieza dental profesional
Cuando existe acumulación de sarro, el dentista puede realizar una limpieza dental profesional para eliminar los depósitos de placa que no se pueden retirar con el cepillado.
Este tratamiento suele mejorar notablemente la salud de las encías.
Tratamiento periodontal
En casos más avanzados puede ser necesario realizar un tratamiento periodontal para eliminar las bacterias acumuladas bajo la encía y detener la progresión de la enfermedad.
Cuándo acudir al dentista en Astigarraga
Si las encías inflamadas persisten durante varios días o aparecen síntomas como sangrado frecuente o mal aliento persistente, es recomendable acudir al dentista para una revisión.
Detectar el problema a tiempo puede evitar complicaciones como la periodontitis o la pérdida de dientes.
Además, muchas enfermedades de las encías evolucionan de forma silenciosa, por lo que la revisión dental anual es fundamentales para mantener una buena salud bucodental.
Cómo prevenir la inflamación de las encías
La prevención es clave para evitar problemas en las encías.
Para mantenerlas sanas es recomendable:
cepillarse correctamente después de cada comida
usar hilo dental para limpiar entre los dientes
reducir el consumo de azúcares
evitar el tabaco
realizar limpiezas dentales periódicas
acudir al dentista para revisiones regulares
Adoptar estos hábitos puede ayudar a mantener las encías sanas y prevenir enfermedades periodontales.
Tratamiento de encías inflamadas en Astigarraga
Si notas que tus encías están inflamadas, rojas o sangran con frecuencia, lo más recomendable es acudir a una revisión dental.
En nuestra clínica dental en Astigarraga podemos evaluar el estado de tus encías y ofrecer el tratamiento más adecuado para recuperar tu salud bucodental.
Un diagnóstico temprano permite tratar el problema de forma sencilla y evitar complicaciones en el futuro.
Si tienes molestias en las encías o sangrado frecuente, no dudes en contactar con nosotros y pedir tu cita.
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